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opinion carlos perez roldan

Hoy como siempre, surgen noticias y comentarios contradictorios sobre la violencia de género.

Hace unos días nuestros políticos (y en especial los políticos del PSOE) se felicitaban de nuestra legislación sobre violencia de género, pues las estadísticas europeas nos dejaban en mejor posición que nuestros civilizados vecinos nórdicos.

Hace pocos días todo era parabienes, y felicitaciones sobre lo avanzado de nuestra legislación dictada bajo el martillo de la ideología de género.

Pocos días después, ya no hay felicitaciones, ya no hay motivo de orgullo pues esos mismos políticos constatan que la lucha contra la violencia de género (manía de no llamarla violencia intrafamiliar) ha experimentado un gran retroceso.

Efectivamente, ccuatro mujeres han sido asesinadas en España esta semana presuntamente por los hombres con los que mantenían o habían mantenido una relación de pareja. Estos crímenes elevarían a 17 el balance de víctimas mortales en lo que va de año, lo que sitúa las estadísticas en niveles del primer trimestre de 2008, cuando terminado el mes de marzo, se contaban 18 muertes de mujer a manos de sus exparejas.

En esto la secretaria de Estado de Igualdad, Susana Camarero, ha afirmado que le parece “estupenda” la propuesta de la vicesecretaria general del PSOE, Llena Valenciano, de convocar una mesa de diálogo urgente con partidos políticos, comunidades autónomas, ayuntamientos y organizaciones especializadas en violencia de género.

Ahora bien, lógicamente las organizaciones especializadas en violencia de género, son las organizaciones que igualmente están especializadas en la ideología de género.

A toda la sociedad española le interesa acabar con la lacra de la violencia (sea de género o no), pero algunos no compartimos los procedimientos.

En primer lugar para acabar con la violencia de género, hay que afrontar la realidad tal y como es: existe un alto porcentaje de violencia intrafamiliar, donde por número de víctimas primero están los menores, que sufren directamente en sus carnes la violencia de sus progenitores (varones o féminas), o que sufren pasivamente el enfrentamiento de sus padres; después por número de muertes están las mujeres, porque nadie niega la existencia de mujeres víctimas de la violencia, y nadie niega la necesidad de erradicar dicha violencia; y después están los hombres víctimas de violencia intrafamiliar, hombres que en muchos casos acaban muertos a manos de sus ex parejas femeninas, o a manos de familiares de dichas exparejas femeninas. Y hombre también, que sin resultar muertos sufren violencias físicas o psíquicas de sus parejas femeninas y que no denuncian por vergüenza social.

La secretaria de Estado de Igualdad ha afirmado que “todo lo que sea llegar a pactos y consensos en un tema tan importante como la violencia de género, me parece estupendo”, recordando igualmente que la Ley Integral contra la Violencia de Género salió adelante con la unanimidad de todos los grupos parlamentarios.

Pero parece que nadie ha reparado que si no hemos avanzado nada, pues reconocen que estamos en las cifras de 2008, quizá sea porque no se está afrontando bien el problema.

No creo que sea mucho pedir que nuestros políticos apliquen un poco de lógica en el tema de la violencia de género, y que recuerden aquella máxima que dice “si haces lo que siempre has hecho, no llegarás más lejos de donde has llegado”. Es decir que o dejamos de dogmatizar en un problema capital como es la violencia intrafamiliar, o poca solución tiene el problema.

Se ruborizan nuestros políticos por las 17 mujeres muertas, y nos ruborizamos el resto de la sociedad no sólo por las 17 mujeres muertas (crímenes que rechazamos firmemente), sino por los menores muertos no contabilizados en estadísticas oficiales, por los hombres igualmente muertos y no contabilizados. Y nos ruborizamos igualmente por las cientos de mujeres víctimas de la violencia intrafamiliar, por los miles de niños igualmente víctimas y por los cientos de olvidados hombres igualmente víctimas de la violencia intrafamiliar.

 

Por favor, si la violencia intrafamiliar es un problema social llamen a esa mesa de diálogo a toda la sociedad, no a la parte de la sociedad que por su ideologización pocas soluciones pueden aportar pues esa parte de la sociedad acudirán con soluciones ideológicas ante problemas no ideológicos.

Carlos Pérez- Roldán Suanzes- Carpegna

Abogado, académico de la Academia Internacional de Ciencias, Tecnología, Educación y Humanidades y colaborador de numerosas publicaciones y revistas, exdirector de la sección cultura del periódico digital Minutodigital, e impulsor de numerosas iniciativas de la sociedad civil para fomentar la participación ciudadana real en la vida política y social, como el Centro Jurídico Tomás Moro, o la Asociación Editorial Tradicionalista.