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2014-03-22 el papa

  • Recordó que “El amor es la obra maestra de la creación”
  • Igualmente citó el texto bíblico “Hombre y mujer los creó”, para que ya no sean dos, sino “una sola carne”

El pasado 28 de febrero su Santidad el Papa Francisco volvio a introducir entre los temas de su predilección el divorcio.

Su santidad recordó que es necesario “no condenar” sino “acompañar” a las personas que han fracasado en su matrimonio.

Al hablar de la belleza del matrimonio, el papa afirmó que el amor “muchas veces fracasa” e instó entonces a “sentir el dolor de este fracaso, a acompañar a las personas que han sufrido este fracaso del propio amor. ¡No condenéis!. Caminad con ellos”.

El Papa ya ha recordado en varias alocuciones que uno de los principales temas de su pontificado será la familia, dado los numerosos ataques que la misma está recibiendo en la actualidad. Así con los cardenales y obispos valorará la posibilidad de conceder los santos sacramentos a los divorciados.

El Papa se acordó de los divorciados al referir “¡Qué bonito es el matrimonio, qué bonita la familia, qué bonito este camino y cuanto amor! Y cuanta cercanía tenemos que dar a los hermanos y hermanas que en la vida han tenido la desgracia de fracasar en el amor”.

Ahora bien el Papa no se olvidó de recordar la belleza del matrimonio  en el “que el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer y en dos forman una carne sola” y aseguró que “Dios no quiere al hombre solo”.

Igualmente advirtió del peligro de caer en la casuística. “Siempre el caso pequeño. Esa es la trampa: detrás de la casuística, detrás del pensamiento casuístico, siempre hay una trampa. ¡Siempre! Contra la gente, contra nosotros, contra Dios, ¡siempre!”, agregó y puso como ejemplo las preguntas que los doctores de las leyes hacían a Jesús: “¿Es lícito esto o no? ¿Repudiar a la propia esposa?”.

Jesús, recordó el Papa, respondió preguntándoles a ellos qué decía la ley de Moisés. Pero de la casuística fue al centro del problema, al día mismo de la creación. Y citó: “Del inicio de la Creación, Dios los hizo hombre y mujer, por eso el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su esposa y los dos se convertirán en una sola carne. Así ya no serán dos, sino una sola carne”.

El Señor “se refiere a la obra maestra de la Creación” que son el hombre y la mujer, dijo Francisco, y Dios “no quería al hombre solo, (sino) con su compañera de camino”.

Es poético el momento en que Adán encuentra a Eva, consideró. “Es el inicio del amor: vayan juntos como una sola carne”.

El Señor, insistió, “siempre toma el pensamiento casuístico y lo lleva al inicio de la revelación”. Y no se queda allí, sino que compara ese amor entre el hombre y la mujer con el que Él tiene por su pueblo. Al punto que, “cuando el pueblo no le es fiel, Él le habla con palabras de amor”.

Por último el Papa advirtió que “debemos estar atentos a que no fracase el amor”, agregó en referencia a Cristo y su Iglesia. “No se puede entender a Cristo sin la Iglesia ni a la Iglesia sin Cristo. (…) Que el Señor nos dé a todos nosotros la gracia de entenderlo y la gracia de no caer nunca en estas actitudes casuísticas de los fariseos, de los doctores de la Ley”, fue su exhortación final.