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Cada año mueren diez menores en el ámbito de la violencia intrafamiliar.
Las autoridades no manifiestan preocupación por estos datos.
No existe una cuantificación exacta de los menores maltratados.

2014-03-26 maltrato infantil

Recientemente el portavoz de la «La Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y de Atención Primaria (SEPEAP) ha denunciado el olvido de los menores como las grandes víctimas de la violencia intrafamiliar.

El director del grupo de trabajo de Pediatría Social , Jesús García Pérez, ha informado que  cada año fallecen en España alrededor de una decena de menores por agresión de sus familiares.

Cabe recordar que esa cifra sólo se refiere a los menores muertos a manos de sus familiares más cercanos, pero la cifra real de maltrato infantil es incierta (no existe una estadística oficial fiable), pues habría que contabilizar todos los maltratos a menores no sólo los que ocasionan la injusta muerte del menor.

Se calcula que dentro de los porcentajes de violencia doméstica uno de cada cinco niños sufre malos tratos, siendo los más comunes los abusos sexuales a las niñas.

Las consecuencias para el menor afectado del maltrato son tanto físicas como psíquicas siendo necesario que las autoridades realicen un estudio sobre la influencia del maltrato infantil como causa de los posteriores maltratos que ejerce el menor una vez alcanzada la mayoría de edad.

Efectivamente, se habla mucho de las estadísticas de maltrato y de violencia de género, pero no se ha estudiado en profundidad con carácter oficial el perfil del maltratador y la influencia que el maltrato infantil puede tener en la repetición de las conductas.

Jesús García Pérez, considera que dichas cifras han de llevar a las autoridades a plantear este problema como una política prioritaria en el futuro marco de política sanitaria europea.

Es hora de reconocer el maltrato infantil como un problema de salud pública, y no sólo una cuestión de justicia penal y social. El abuso infantil se puede prevenir a través de un enfoque integrado de salud pública, una oportunidad que no podemos darnos el lujo de perder”, explica García Pérez.