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2014-04-05 ministerio de justicia

La secretaria de Estado de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Susana Camarero, ha afirmado que los ministerios de Sanidad, Justicia e Interior ultiman medidas para mejorar la protección de los hijos de las mujeres víctimas de violencia de género.

No obstante por lo anticipado por la secretaria de Estado parece que dichas medidas siguen una orientación desacertada, pues parece que el planteamiento del gobierno es proteger únicamente a los menores hijos de madres maltratadas por los varones, sin embargo los diferentes ministerios parecen olvidar el gran número de menores maltratados por sus madres.

Tras conocer el informe del Observatorio Contra la Violencia de Género del CGPJ que revelan que los jueces dictan pocas medidas de retirada de custodia o de suspensión del régimen de visitas de los maltratadores, la secretaria de Estado ha descartado reformar la Ley Integral contra la violencia de género, aunque sí «mejorar» y «reforzar» la protección de los niños. «Los menores hoy constituyen una prioridad para el Gobierno», ha aseverado.

Sin embargo la propia secretaria de Estado parece confundir los términos del problema social con respecto a los menores. Esta confusión en el planteamiento hará completamente ineficaz cualquier medida que se adopte.

Efectivamente, el hombre que maltrata a su mujer, no tiene que ser necesaria y automáticamente un maltratador de sus propios hijos, por lo que es necesario no confundir las diferentes esferas de violencia intrafamiliar, pues en caso contrario es posible que se consiga lo contrario de lo pretendido.

La realidad demuestra que un gran porcentaje de la violencia intrafamiliar entre el padre y la madre se produce tras la disolución del matrimonio, y que en muchas ocasiones el aumento de la tensión entre los excónyuges se produce por discusiones relacionadas la precaria situación en que queda el varón tras la separación o el divorcio al haber sido expulsado de su hogar, habérsele impedido ver a sus hijos, y habérsele obligado a pasar una pensión compensatoria por encima de sus posibilidades económicas.

La secretaria de Estado cree que en el texto normativo hay «innumerables» medidas e instrumentos que pueden utilizar tanto las mujeres como los menores. «Hay que mejorar las (medidas) que sean necesarias y por supuesto las órdenes de alejamiento y de protección si vemos que algo falla, pero lo más importante es intensificar las medidas puestas en marcha y desarrollarlas al cien por cien», ha apostillado.

Respecto al aumento del 5% de los menores enjuiciados por violencia machista que arroja el Observatorio del CGPJ, Camarero ha aseverado que «hay que trabajar más» en medidas y campañas de sensibilización de los jóvenes. Asimismo, ha avanzado que se van a incorporar en los currículos de Secundaria (ESO y Bachillerato), actualmente en fase de desarrollo, contenidos sobre igualdad y contra la violencia de género, como se ha hecho en los de Primaria.

Igualmente, parece que los diferentes ministerios van a promocionar campañas de adoctrinamiento en materia de ideología de género, campañas que como los propios datos oficiales confirman con el aumento del 5 % de menores enjuiciados se muestran completamente inapropiadas. Mostrar a los menores conductas no deseables (como es el ejercicio de la violencia) parece que genere en ellos un sentido de emulación que significa un incremento de las conductas reprobables.

Es necesario educar a los menores en el ejercicio de la virtud, y de los valores ciudadanos elementales, pues desde el ejercicio de la virtud en valores se evitará la realización de conductas no deseadas y se evitará el uso de la violencia como solución a los problemas, pero es una política completamente desacertada mostrar a los menores el problema de la violencia intrafamiliar pues aquellos que no tienen experiencia personal de la misma llegarán a conocer un problema social que ninguna necesidad tenían de conocer.

Este mismo adoctrinamiento de los menores ya ha fallado en otros ordenes sociales, pues recordemos que en materia como los hábitos sexuales de los menores, la realidad ha demostrado que cuanto más presupuesto público se destina a campañas para promocionar el “sexo seguro” mayor incremento de embarazos no deseados se da entra la juventud.

Los ideólogos de género parecen empeñados en transmitir su obsesiones a las nuevas generaciones, y parece que nuestra clase política muestra su conformidad en este desacertada política.