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En el Perú los juzgados de familia también están enfermos de ideología de género.


IDEOLOGIA DE GENERO 1

JUZGAR SUPONE APLICAR NORMAS GENERALES A CADA CASO CONCRETO Y ELLO REQUIERE, COMO PASO PREVIO, LA ADECUADA INTERPRETACIÓN Y EVITACION DEL DEFECTO FACTICO

Respecto a las sentencias que los jueces deben emitir, estos toman en consideración  normas abstractas y recogen los principios generales para aplicarlas a cada caso concreto y determinado, cumpliendo así con la finalidad exclusiva de   resolver conflictos entre partes.
Pero, hay un paso previo impostergable e inevitable a la aplicación que es la interpretación de los principios y normas que pretenden aplicar.

Ocurre, entonces, que aplicar normas no es una simple operación automática o mecánica sino que los jueces deben interpretar correctamente y ponderar cuidadosamente en su contexto la situación toda que tienen ante sí para resolver.

Es esa interpretación del juez donde radica la clave para el ejercicio de la  función jurisdiccional y es esa interpretación la que  permitirá ver si se realiza o no el valor justicia, es decir si la decisión que finalmente adopte es justa o injusta. ¿Pero qué es ser Justo?

Ser justo requiere que el juzgador o la juzgadora-en el caso mío-, cumpla adecuadamente con la labor hermenéutica que es la base de la función jurisdiccional y del propio Poder Judicial.

Por ejemplo, se repite – y a veces con razón por todas partes (normas, doctrina, sentencias, etc.) que siempre se debe oír al menor. Nadie niega tal cosa pero se le debe oír y ponderar la voluntad que exprese, analizarla, valorarla para poder discernir si aquello que expresa corresponde o no a su genuino pensar y sentir, o si lo expresado por él ha sido sembrado en su mente por una madre alienadora. Esto es quizás lo que el abogado que me asesora y representa lo relaciona con el denominado  principio de inmediatez.

Insistimos como especialistas en el área psicológica ,  que es necesario y muy importante, que se aprecie si aquello que expresa un menor se compadece o no con la verdad objetiva que surge de toda la situación examinada en el expediente y después de ello ver si el menor está o no en condiciones de expresarse en forma autónoma, libre, madura, reflexiva, razonable y razonadamente, o si, por el contrario, ese menor sufre manipulaciones, sugestiones, inducciones, presiones, amenazas, etc. que lo llevan a  expresarse de un  modo característico y premeditado.

Es para eso, además, que existen los equipos psicotécnicos y los cuales deben ser lo suficientemente informado y competente en estos temas, pues en su informe emitido y  elevado a las fiscalías y tribunales, es que  se ampara muchas veces el Juez para tomar sentencia.

Ateniéndonos a lo expresado, podríamos facilitar mejor  la comprensión con un ejemplo: por decir, si un juez que luego de oír a un menor que exprese su voluntad de no concurrir a consultas médicas, no atenderse con un odontólogo, no querer ver a su padre o no concurrir a clases para seguir estudiando, Este(Juez) se despacha con unos párrafos  floridos, que de lejos se perciben que han sido “copiados” y  “ pegados” sobre el hecho de  haber oído al menor para enseguida pasar a dictaminar un fallo que dijese: “No hacer lugar a la pretensión del padre que quiere y aspira a que su hijo  lo vea, sea médicamente atendido y  que siga estudiando…”.

Tal fallo, además de groseramente injusto, revelaría la irracionalidad que surge de invocar principios y normas para justificar una aplicación automática sin la ponderación debida de todo lo disponible acerca de la situación en que se encuentra inmerso uno o varios  menores.

Nadie niega que se debe oír y tomar en consideración lo que un menor pueda declarar pero es necesario que esa declaración sea recogida en el ámbito adecuado y por parte de profesionales idóneos que estén en condiciones de interrogar adecuadamente y de valorar las respuestas para discernir si lo expresado por el menor corresponde a su genuino pensar y sentir o si, por el contrario, está repitiendo un discurso adulto que le fue instalado. Amén de que la repetición o reevaluaciones repetidas producen el llamado efecto nocivo conocido como revictimización  en los niños con las consiguientes secuelas  que no hacen sino acentuar más el posible daño producido o la inculcación maliciosa sembrada por el progenitor que ha quedado con la tenencia y que sin lugar a dudas todo profesional del área psicológica o psiquiátrica que se precie de competente con firmeza no lo recomendaría.

Otra de mis reflexiones en torno a las funciones o criterios de un Juez se puede centrar en lo que creo que se relaciona con la motivación de sus sentencias.
Si un Juez o Jueza  aspira a ser justo tiene que evitar caer en el abismo del automatismo cómodo y en la mera literalidad, como por ejemplo  después de haber manifestado sobre mi caso que se encuentra en condiciones para sentenciar, emitir  una resolución, casi a dos años de haberse iniciado la denuncia de oficio por parte de la Fiscalía:…Que no tiene suficiente argumentación jurídica y que se hace necesaria una nueva evaluación psicológica para determinar si  hay la existencia de Alienación Parental en mis hijas… a sabiendas como le consta que la madre se las llevó desde hace casi 10 meses sin autorización judicial a casi 1,200 kilómetros de alejamiento con el clarísimo y palmario propósito de obstruir el vínculo y la comunicación como se demuestra en el hecho que desde que se las llevó hasta la fecha no haya favorecido y por el contrario haya obstruido el contacto comunicacional con su padre, no permitiéndoles hablar conmigo, ni para su onomástico de ellas o para el mío, pero lo que resulta más perverso es que  ni siquiera en esta fecha tan significativa de amor y bondad como es la Navidad haya dejado que mis hijas puedan hablar conmigo o con sus abuelos, esto de por si pinta de cuerpo entero a  lo que una “madre” puede ser capaz de llegar en un afán de desquite casi irracional o emocionalmente inestable. Pero hay  más,  pues a  pesar de estas acciones que de por sí solas hablan de la mala fé e intención perversa de dañar a mis hijas sobre la figura de su padre, ella viene recibiendo puntualmente la asignación alimentaria sentenciada por otra jueza en otra instancia.

Por ello es que desde una postura más firme y con no menor ardor para defender mis derechos es que he fijado mi posición respecto al poder judicial y su sistema operante pues más allá de la pretendida celeridad procesal que no se visibiliza o de la aplicaciones de los indicadores de gestión que proponen para  el mejor desempeño de su función como lo ha  afirmado el presidente del poder judicial en el País, el Dr. Enrique Mendo en la apertura del año judicial. Reitero con profunda y honesta convicción  que si este Poder Judicial en especial en los juzgados de familia, sin perjuicio del rol que deben cumplir los tribunales de apelación o la corte suprema de Justicia se actuara con eficiencia, evidente celeridad y sobre todo con honestidad y seriedad incluyendo en estas opiniones a las órganos de las Fiscalías como verdaderas defensores de una legalidad que la Constitución les encomienda, no habría mayor margen o campo de actuación para que los menores de nuestros hijos resulten impunemente dañados, manipulados y alienados hasta convertirlos en una especie de robots o autómatas  que repiten cuando se les  manipula  exhibiendo así un rechazo antinatural y perverso contra su propio padre, que por todo lo demás  es totalmente injustificado.

Diciéndolo de otra forma, afirmaría que hay madres que gozan de impunidad para destrozarle la vida a los menores usándolos como trofeos o armas de guerra  en contra de su propio padre y todo porque el poder Judicial no está actuando como debiera, es decir a la altura de sus responsabilidad, por lo menos en Derecho de Familia  que tiene que ver por la defensa y protección de seres indefensos y sobre los cuales a mi parecer el Derecho ha estado solo viéndolos y defendiéndoles  como seres merecedores de protección, olvidando que de acuerdo a las legislaciones más vigentes ellos mismos son sujetos con verdaderos y reales derechos.

He aquí a lo que quería llegar cuando  hablo sobre lo que debe ser “mi derecho a informar y mi deber de advertir”  al encarar abiertamente a algunos jueces sobre  ese abismo al que  suele conducir la pereza intelectual y las escasas luces o el pobre nivel informativo  y la inconsecuencia para valorar los acontecimientos que los hace incompetentes para emitir una sentencia justa y arreglada a conciencia, o  derecho, como le llamen.

Solo para terminar, diré que todo esto es muy claro desde el punto de vista médico  psiquiátrico sobre el que reclamo modestamente alguna  consideración y respeto pues 20 años de ejercicio profesional en estos ámbitos no se transitan en vano, por eso es que a veces hablo de lo que considero mi más cruel ironía, pero no puedo ocultar mi impotencia cuando   veo que tan poderosa es esta “política de género” que considera a todas las mujeres como mártires o sufridoras   y que en simbiosis con esta  magistratura, al menos en Derecho de Familia  marche retrasada haciendo  urgente y necesaria –lo digo con sincera modestia- una incorporación de leyes y dispositivos legales que busquen adecuarnos lo más pronto posible a las legislaciones  de Países vecinos. V gr Chile con su reciente Ley de Amor  de Papa, aprobada en Julio del 2013.  Es en ese contexto que dicha simbiosis está produciendo una atadura de manos que conlleva  a la explotación económica  de ciertos ciudadanos pero ante todo padres que  escogidos  hábilmente por sus  parejas  capaces de hacer hasta lo indecible o inaceptable  con la malsana intención o  el afán de enriquecimiento rápido, que creen que podrán lograrlo  gracias  a veces al poder de convencimiento de  algunos  abogados poco éticos-por decir quizás los menos-, quienes son los encargados de canalizar las denuncias por la vía de la falsedad y como aquí en el Perú  como en algunos otros países  la mentira tiene premio, pues Viva  la Mentira, viva la calumnia ,viva la denuncia falsa.

Como diría el Dr. Mariano Toscano, he dicho a los jueces y a todo quien quiera oír, esta es  mi palabra, esta es mi verdad.

DADME BUENOS JUECES Y AUN CON LAS PEORES LEYES, HARÉ LA MEJOR DE LAS JUSTICIAS

Jorge Rentería Audante

Dr. Jorge Rentería Ayudante, Médico Psiquiatra CMP.21294 y RNE. 8889

Medico Asistente del Servicio de Psiquiatría del Hospital Nacional “A. AGUINAGA A.” ESSALUD.

Presidente de la Comisión Evaluadora de Incapacidad de hijos mayores de 18 años; Psiquiatra Perito de parte en cuestiones de Incapacidad , Interdicción y litigio de Familia. Profesor docente de las Escuelas de Medicina de la USAT, San Martin y Universidad Particular de Chiclayo y Tutor para la docencia de Post Grado en la Universidad Nacional Pedro Ruiz G.; Practica profesional orientadaa la Psiquiatría Infanto-Juvenil.

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