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Un reciente anuncio con ocasión del día de la madre de la marca Desigual ha creado una artificial polémica entre las feministas.

En el anuncio una joven y atractiva mujer se prueba uno de los nuevos vestidos de la campaña de primavera de desigual y decide comprobar como le quedaría en el caso de estar embarazada.

Tras ponerse un cojín en el vientre la bella joven decide que la maternidad no le siente nada mal por lo que con un alfiler decide pinchar varios preservativos.

Hasta aquí el anuncio que reproducimos. Lógicamente las feministas acusan a la marca Desigual de tratar a la mujer como vanidosa únicamente preocupada de su imagen, y de cuestiones intrascendentes.

Debido al boicot de algunos grupos feministas la compañía en un comunicado de prensa afirma que el anuncio no trata de reflejar la parte superficial de las mujeres sino que las incita «a tomar las riendas de su vida».

Es decir que el verdadero pagano e insultado del asunto es el hombre, pues el mensaje del anuncio es que la paternidad es usada convenientemente por la mujer según sus gustos e intereses sin contar con el consentimiento del hombre. Así, el hombre no tiene derecho a tomar las riendas de su vida, y a elegir la libre paternidad.

Desde luego que el anuncio es un hallazgo sociológico pues describe la situación de desprotección en la que viven los hombres en los países que han implantado en sus legislaciones la nefasta ideología de género.