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Fragmento de artículo escrito por el sacerdote Luiz Carlos Lodi da Cruz, Presidente de Pro-vida de Anápolis, ante el intento de aprobar en Brasil el “Plan Nacional de Educación” que tornará obligatoria la enseñanza de la “ideología del género” en las escuelas.

2014-04-09 ideologia de generoLa “ideología del género” postula en materia sexual la “libertad” y la “igualdad”. Pero la “libertad” es entendida como el derecho a practicar los actos más abominables. Y la “igualdad” es vista como la  masificación del ser humano, pretendiendo nivelar todas las diferencias naturales que existen entre el hombre y la mujer.
El origen de la ideología de género es marxista. Para Karl Marx, el motor de la historia es la lucha de clases. Y la primera lucha ocurre en el seno de la familia.
En su libro “El origen de la familia, de la propiedad privada, y del Estado” (1884), Engels escribió:
“En un viejo manuscrito, no publicado, escrito por Marx y por mí en 1846, encuentro las siguientes palabras: ‘La primera división de trabajo es la que existe entre el hombre y la mujer para la preparación de los hijos’. Y puedo agregar: la primera oposición de clase que aparece en la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer unidos en matrimonio monogámico, y la primera opresión de clase coincide con la del sexo femenino hecha por el sexo masculino”.

Fiel a su origen marxista, la ideología del género pretende que en la educación los padres no tengan ningún control sobre los hijos. En las escuelas, los niños  aprenderán que no hay una identidad masculina ni una femenina; que el hombre y la mujer no son complementarios; que no existe una vocación propia para cada uno de los sexos y, finalmente, que todo está permitido en términos de práctica sexual.

Es notorio que la doctrina marxista no se contenta con mejorías para la clase proletaria. Considera injusta la simple existencia de clases. Para ellos, después de la revolución proletaria no existirá más el “proletario” ni el “burgués”. La felicidad vendrá cuando exista una sociedad sin clases – el comunismo – donde todo será de todos.
De modo análogo, la feminista radical Shulamith Firestone (1945-2012), en su libro “La dialéctica del sexo” (1970), no se contenta con eliminar los “privilegios” de los hombres en relación a las mujeres, sino con la propia distinción entre los sexos. El hecho de existir “hombres” y “mujeres” es, por sí mismo, inadmisible.
Como la meta de la revolución socialista fue no solamente la eliminación del privilegio de la clase económica, sino la eliminación de la propia clase económica, así la meta de la revolución feminista no debe ser apenas la eliminación del privilegio masculino, sino la eliminación de la propia distinción de sexo. Las diferencias genitales entre seres humanos ya no importarían más culturalmente.
Si los sexos están destinados a desaparecer, deberán desaparecer también todas las prohibiciones sexuales, como las del incesto y de la pedofilia. Dice Firestone:
“El tabú del incesto es necesario ahora, apenas para preservar la familia. Entonces, si nosotros acabamos con la familia, en realidad acabaremos verdaderamente con las represiones que modelan la sexualidad en formas específicas”.
“Los tabús del sexo entre adulto/niño y del sexo homosexual desaparecerían, así como las amistades no sexuales […] Todas los relacionamientos estrechos incluirían lo físico”.
Por motivos estratégicos, los ideólogos del género aún no hablan de defender el incesto y la pedofilia, que Firestone defiende con tanta crudeza. Se concentran por el momento en exaltar la homosexualidad.