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EL VERDUGO TOGADO.

Emboscado en latinajos,

Y en falacias muy procaces,

Sin más motivos que el miedo,
A resultar reprobable,
Por las jaurías de hienas,
De género más que dudable,
El verdugo con puñetas,
Negra toga, negros aires,
Carnicero de la infancia,
Nada a Herodes que envidiarle,
Con sentencias parricidas,
Va dejando hijos sin padres…
Y es que ignoran su soberbia,
Y suficiencia cobarde,
Que cada sentencia inmunda,
Que cada sentencia infame…
¡¡Son baldosas del camino,
Que lo conducen al Hades!!
Pues Justicia sí que hay,
¡Es la Justicia del Padre!
Que casi todo perdona,
Menos dañar a un infante.
Autor: El buey manso