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Granada, la última ciudad reconquistada para el cristianismo, es la primera plaza judicial conquistada de forma total por la ideología de género.

La Jueza del Juzgado de Violencia sobre la mujer número 1 de Granada condena a un hombre a cinco días de arresto domiciliario por mandar a la mierda a su pareja.


A algunos les producirá risa la noticia, y tal vez a otros les producirá escándalo, pero la realidad es que el único sentimiento posible es el sentimiento del miedo, del terror, del horror de un futuro que cada día está más cercano.

Decía el poeta con respecto al ciego aquello de «dale limosna, mujer, que no hay en la vida nada como la pena de ser ciego en Granada» ahora hay que decir lo mismo con respecto a todos los varones «dale limosna mujer, pues no hay en la vida nada como la pena de ser varón en Granada» pues desde hace unos días Granada y sus Juzgados han entrado en la antología de los disparates judiciales.

 

La jueza del Jugado de Violencia sobre la Mujer número 1 de Granada ha impuesto a un varón la pena de cinco días de arresto domiciliario por enviar un mensaje de whatsapp en el que mandaba a la «mierda» a la denunciante.

La verdad es que los juristas que editamos esta publicación estamos completamente perdidos, todos nosotros estudiamos en la carrera de derecho aquello de la proporcionalidad de las penas, aquello de la intervención mínima del derecho, aquello de la última ratio del derecho penal, aquello de la prohibición del derecho de autor, y tantos y tantos principios hoy en día conculcados.

Por lo visto el pasado domingo  una pelea de pareja terminó de un forma sumamente dramática, el varón terminaba una ciberdiscusión mandando a su pareja a lo que los pocos finos (entre los que sin duda se encontraba el condenado) llaman mierda, y a los que otros (los más educados) llaman a freír espárragos.

La mujer ofendida respondió contundentemente a tamaña agresión contestando a su pareja por el mismo medido de mensajería telefónica y con un mensaje parecido en el que se omitía la palabra «mierda» pero se incluía el emoticono que la representa, y acudiendo posteriormente al juzgado de guarda para presentar la oportuna denuncia.

Por desgracia para el varón dicha denuncia llegó al único juzgado que en lugar de imponer una multa económica a la mujer por abusar de la justicia optó por presumir la concurrencia del artículo 173.4 del Código Penal y entender la existencia de un delito leve de injurias/vejaciones en el ámbito familiar.

Evidentemente el atraco a la justicia ha sido perfecto, pues como no podía ser de otro modo la sentencia es irrecurrible por cuanto contó con la conformidad de todas las partes.

Lo único que parece que no incluía la sentencia es un pequeño aviso a navegantes: «si eres varón cuidado con no ducharte con la periodicidad debida, pues tu olor corporal podrá ser considerado delito por los censores de la poco totalitaria ideología de género.»

Carlos Pérez- Roldán Suanzes- Carpegna

Abogado, académico de la Academia Internacional de Ciencias, Tecnología, Educación y Humanidades y colaborador de numerosas publicaciones y revistas, exdirector de la sección cultura del periódico digital Minutodigital, e impulsor de numerosas iniciativas de la sociedad civil para fomentar la participación ciudadana real en la vida política y social, como el Centro Jurídico Tomás Moro, o la Asociación Editorial Tradicionalista.

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