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La izquierda más radical está poniendo de modo usar los Ayuntamientos para difundir sus ideologías excediendo las competencias legales de los entes locales.


El Pleno del Ayuntamiento de Móstoles (Comunidad de Madrid) aprobó el pasado 13 de julio una moción, presentada por los grupos PSOE, IUCM-LV y Ganar Móstoles, para instar al Ministerio del Interior y al Consejo General del Poder Judicial a que no se aplique el llamado `Síndrome de Alienación Parental´ en sentencias judiciales que afectan a la custodia de los hijos. La moción ha contado con los votos a favor de los tres grupos y con la abstención del Partido Popular.

Según la moción aprobada el `Síndrome de Alienación Parental´ (SAP) no está clasificado como trastorno o enfermedad mental, ni cuenta con respaldo médico, ni si quiera el de la Organización Mundial de la Salud.

El Pleno del Ayuntamiento aprobó presionar al Consejo General del Poder Judicial y al Ministerio del Interior a que rechacen este síndrome y garanticen la no aplicación del SAP en los diferentes ámbitos judiciales del territorio español. Además, solicitarán la retirada de carteles explicativos sobre el falso SAP en las dependencias de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado ya que “condiciona y ofende a las propias víctimas de violencia de género cuando están prestando declaración”, explica la moción.

En la misma se defiende que el uso de términos tales como “alienación parental” están sirviendo para culpar a las mujeres de los miedos o angustias razonables de los niños y niñas hacia su padre violento. Por ello, se define que el SAP es una manipulación interesada al amparo de la cultura de la desigualdad. Asimismo, se entiende que el SAP forma parte del “paquete de medidas desarrollado por el posmachismo para atacar a las mujeres tras la denuncia de violencia de género y para mantener las referencias de la desigualdad”.

El portavoz de Ganar Móstoles (Podemos) , Gabriel Ortega, ha opinado que lo que sucede en los juzgados del país “es algo muy grave porque se está dando crédito a un llamado SAP que no está absolutamente reconocido por ningún organismo médico ni por la comunidad neurocientífica”. Por otro lado, ha sostenido que el SAP sirve “para defender los discurso más neo-machistas y reaccionarios y para poner en tela de juicio la tutela por parte de la madre a hijos que en no pocos casos han sufrido casos de abusos por parte de sus padres”.