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La Sentencia de la Audiencia Provincial de Baleares de 15.11.2016 (Roj: SAP IB 1964/2016), proporciona un ejemplo interesante en materia de herencia y motivos de deshederación.

El testador desheredó a un hijo al amparo del art. 853.1 CC por haberle negado sus servicios cuando el testador, por su delicado estado de salud se los tuvo que pedir. El legitimario impugnó alegando que tal causa de desheredación no existe y no cabe la interpretación amplia de las causas y que no hubo reclamación de alimentos. La sentencia concluye que “para realizar una interpretación acorde al artículo 3 del Código civil se entiende que en un entorno familiar en el que el difunto padre y su hijo demandante no se hablaban desde hacía muchos años, y acreditada la precariedad económica del causante, es suficiente la prueba del intento de contacto del padre hacia el hijo, con un resultado negativo; pues está  claro  que  si  el  padre le llamaba  y  el  hijo no le cogía el teléfono, difícilmente se le ofrecía al padre ni tan siquiera la oportunidad de pedir ayuda, siendo presupuesto inicial que el  interlocutor  al menor  responda a la llamada. Tampoco se entiende  exigible  una  prueba  más explícita, siendo esta interpretación más acorde con el principio de dignidad, protegido constitucionalmente a través del artículo 10 de nuestra carta magna, así como el principio del “favor testamenti” recogido en el artículo 675 del Código Civil, por cuanto el difunto manifestó en su testamento que el demandante le había negado servicios cuando por su enfermedad tuvo que pedírselos, y ha resultado probado tanto la necesidad del causante como el intento de ponerse en contacto con su hijo.

Asimismo, ha de tomarse en consideración la necesaria ponderación entre el sistema imperativo de legítimas y el favor testamenti, no pudiéndose exigir una prueba diabólica a la hora de acreditar los hechos constitutivos de la desheredación”.