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La asociación vasca Emakunde reconoce la existencia de denuncias falsas … pero claro las falsas son las denuncias de los hombres que acusan a sus mujeres de violencia doméstica.


Emakunde alerta de una doble victimización de las mujeres que sufren violencia de género al incrementarse el número de hombres que presentan contradenuncias. Es decir, hombres que al verse denunciados como maltratadores denuncian también a su pareja, lo que ha llevado en los últimos años a un aumento de las mujeres imputadas por delitos relacionados por violencia familiar.

Un estudio llevado a cabo por el Instituto Vasco de la Mujer- Emakunde, considera que este aumento de las imputaciones sobre las mujeres se debe a “un cambio de estrategia en la defensa” de los hombres acusados por maltrato, que lleva a una doble victimización de las mujeres. “No hay mejor defensa que un buen ataque y cuando un hombre se ve denunciado hace una denuncia cruzada”. “Esto supone un shock terrible para las mujeres que denuncian, que no entienden nada y se sienten maltratadas por el sistema”, “A veces se consigue con la contradenuncia que la mujer se asuste y retire la denuncia o acepte determinados cambios procesales con lo cual la defensa ya ha ganado”, dicen. Por ello, instan a que se investigue y analicen las denuncias, pero también la salida de estas denuncias, “qué pasa con ellas”. “No negamos que haya mujeres que ejercen violencia, pero lo cierto es que esto es poco frecuentees raro que un hombre llame a la Policía diciendo que está en el baño porque su mujer le quiere matar“.

En este sentido Emakunde considera que “un instrumento pensado para ayudar a las mujeres se está volviendo contra ellas, y se están viendo acusadas de maltratar”. Evidentemente Emakunde no ha mostrado ningún interés en descubrir si las denuncias de los hombres son ciertas, y en su caso no han mostrado interés en solicitar a los poderes públicos medidas para proteger a los hombres.

El estudio, elaborado por Lohintzune Zuloaga, Estíbaliz de Miguel y Miren Otubay, considera que es necesario “un enfoque de género en todas las instituciones y una formación específica”.

En la misma línea, el estudio señala que muchas mujeres se sienten maltratadas por el sistema porque las comisarías son espacios altamente masculinizados y eso las hace más vulnerables cuando son detenidas por la Policía.

Por ello, considera que es necesario una “formación específica de genero” para los cuerpos policiales que permita entender a las mujeres.

Según el estudio de Emakunde las mujeres se encuentran tras una detencíón en un entorno en el que priman los hombres, y no se tienen en cuenta “cuestiones relevantes” a tener en cuanta para las mujeres, como una mayor preocupación por los hijos o una experiencia más intensa del miedo o la estigmatización, o con elementos como el aseo, la higiene o la vivencia del cuerpo, y encuentran trato frío y en algunas ocasiones paternalista.

El volumen de mujeres acusadas de cometer infracciones sigue siendo minoritarias respecto a los hombres, un 10,9% respecto a un 89,1% respecto a lo detenidos. La mayor parte de las denuncias se deben a delitos contra el patrimonio.

La investigación, bajo el título Experiencias de la detención policial en las mujeres de la Comunidad Autónoma del País Vasco, analiza también la situación a la que se enfrenta en caso de detención las mujeres extranjeras, por converger el miedo a la expulsión, el desconocimiento de la lengua autóctona y el proceso penal.

Es decir, que se trata de minimizar la violencia doméstica ejercida por las mujeres, y se trata de justificar las acusaciones de los hombres en simples estrategias procesales, sin analizar que podemos estar antes la visibilización de un problema más grave, a saber: los hombres son víctimas silenciosas, y silenciadas que son estigmatizados por una sociedad llena de prejuicios y roles de género, en la que desentona un hombre agredido, humillado, y vejado por su pareja femenina.