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Los magistrados fueron sensibles a la defensa que alegó un “cuadro depresivo grave”. El asunto se remonta a 2011, cuando la mujer mató al bebé por asfixia, al colocarlo dentro de bolsas de plástico.


El Tribunal de la Relación de Oporto (Portugal) redujo de 13 años y medio a nueve años y medio de prisión la pena aplicada a una profesora de Vagos que mató a un hijo recién nacido.

La acusada fue condenada en primera instancia por homicidio cualificado, pero los jueces de apelación decidieron calificar el crimen como homicidio simple, aceptando el recurso presentado por la defensa y reduciendo la pena.

El Tribunal  entendió que existe una duda fundada sobre el hecho de que la conducta de la acusada fue influenciada por “un cuadro depresivo grave”, como alegaba la defensa de la docente, y que eso es suficiente para apartar la calificación del crimen de homicidio.

Los magistrados citan la sentencia del Supremo Tribunal de Justicia que determinó el reenvío del proceso para un nuevo juicio al considerar ser “difícilmente comprensible” la motivación de la acusada al practicar el crimen en cuestión, dado que la homicida contaba con un alto nivel culturar y una buena situación económica y familiar.

Dicha situación confiere credibilidad, según el Tribunal,  a la hipótesis de su tan trágica decisión, a raíz de un embarazo que también incomprensiblemente procuró ocultar, por lo que es posible que estuviera bajo la influencia de alguna patología del psíquico.

El TRP fijó en nueve años de prisión la pena a aplicar a la acusada, por el crimen de homicidio, manteniendo la pena de un año de prisión por el crimen de profanación de cadáver.

En febrero de 2014, el Tribunal condenó a la profesora a 13 años y medio de prisión por haber matado al recién nacido por asfixia.

Cuerpo del bebé encontrado en el maletero

El caso se remonta el 11 de mayo de 2011, cuando la mujer parió en el cuarto de baño de la escuela donde enseñaba, en el municipio de Vagos (Portugal).

Según la acusación, la mujer dio a luz “un feto de edad gestacional superior a 37 semanas, sin ninguna malformación orgánica o disfuncional”. Después de cortar el cordón umbilical del recién nacido, la acusada lo colocó dentro de dos bolsas de plástico, en el maletero del coche, donde permaneció dos días, acabando por morir.

Durante el juicio, la mujer negó haber matado al hijo, afirmando que cuando tomó al bebé, por primera vez, aquel “ya no se movía y no respiraba”.

El cadáver fue descubierto por  casualidad, por la novia del hermano de la acusada, cuando se desplazó al garaje de la residencia para ir a buscar unas sillas de transporte de niños.