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Los croatas se oponen a la ratificación la semana que viene del Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica, conocido como Convenio de Estambul.


Más de 10.000 personas, según el portal de noticias Index, y unas 70.000, según los organizadores, se congregaron el pasado sábado 24.03.2018 contra la ratificación la semana que viene del Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica, conocido como Convenio de Estambul. Los manifestantes denunciaron que ese documento introduce el concepto del “tercer género”, anula la diferencia de sexos, apoya el matrimonio homosexual y defiende valores contrarios a la tradición cristiana croata.

“Está totalmente claro que la convención no va a asegurar mayor ayuda a las mujeres víctimas de la violencia”, denunció Marija Lukacin, una de las organizadoras de la marcha. Según Lukacin, bajo el “velo” de la protección de la mujer, el Convenio introduce “de una forma no democrática, deshonesta y encubierta” la ideología de género en las leyes y la sociedad croata.

Falta ratificarlo en el Parlamento

La protesta fue convocada por la plataforma civil “Croacia contra la Convención de Estambul”, integrada por una treintena de asociaciones católicas y conservadoras. Croacia firmó su adhesión al documento en enero de 2013, pero el Parlamento aún tiene que ratificarlo en un Pleno convocado por el Gobierno conservador para la semana que viene.

El Convenio de Estambul es el primer instrumento vinculante para enfrentar la violencia contra las mujeres y obliga a los Gobiernos a establecer medidas de prevención del maltrato, protección de las víctimas y persecución de los agresores. Ha sido firmado por 45 de los 47 socios del Consejo de Europa, todos menos Azerbaiyán y Rusia, y entró en vigor en 2014. Bulgaria, que ejerce este semestre la Presidencia de la Unión Europea, suspendió a principios de marzo la ratificación debido a la oposición de uno de los socios del Gobierno, el presidente del país y la Iglesia ortodoxa.