Comparte

La disparatada ley que permite el cambio de género en Argentina fue aprobada en 2012 y fue considerada un avance en los derechos del colectivo LGTB


Sin recurrir a cirugía y sin mayor trámite que modificar su nombre en su registro de identidad, el argentino Sergio Lazarovich, de 60 años, cambió de género, causando controversia y sospechas de que busca adelantar su jubilación.

De acuerdo con la prensa local, Sergio Lazarovich, de la provincia argentina de Salta, cambió su nombre a “Sergia” en su Documento Nacional de Identidad (DNI).

Actualmente en Argentina los hombres se pueden jubilar voluntariamente desde los 65 años, y las mujeres desde los 60.

La ley 26.743, que permite el cambio de sexo en el DNI, fue aprobada en 2012 y fue considerada un avance en los derechos del colectivo LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales) en Argentina.

Las autoridades están investigando cerca de 30 casas donde se cree que pueden encontrar más macetas con restos humanos.

En un mensaje difundido por la radio La Red se escuchó que el caso de Lazarovich causó “estupor, incredulidad y sinrazón” entre sus compañeros de trabajo de Administración Federal de Ingresos Públicos de Salta, pues “se cambió el DNI a sexo femenino, cuando es bien sabido que es masculino, cuando es bien masculino y tiene pareja”.

Diversos medios locales recogen testimonios de compañeros de trabajo de Lazarovich, contador, que “toda la vida se la pasó de licencia en licencia para no trabajar”, y que se habría casado y separado dos veces, para tener actualmente de pareja a una mujer joven.

Lazarovich, de 59 años, trabaja en las oficinas públicas desde hace muchos años.

En declaraciones recogidas por el diario El Tribuno, el argentino negó que haya tenido un interés económico en su cambio de sexo. “Me cambié de género porque tengo una convicción”, dijo, y aseguró que “no inicié ningún trámite en ANSES”, la Administración Nacional de la Seguridad Social, para su jubilación.

Además, precisó que la ley argentina “no pide como requisito que haya una intervención quirúrgica u hormonal” para el cambio de identidad sexual en el DNI.

Por su parte, Ricardo Müller, director regional de ANSES en Salta, dijo que no tienen registro de que Lazarovich haya iniciado el trámite de jubilación.

“Estamos todos enterados porque pasó a ser noticia. Como organismo, si la persona se presenta para iniciar el trámite jubilatorio lo puede hacer, pero después su caso va a pasar al sector jurídico”, dijo.

Para Agustín Laje, politólogo argentino crítico de la ideología de género, el caso de Lazarovich es una de “las consecuencias sociales de tener ordenamientos jurídicos no basados en la realidad objetivamente determinable”.

En diálogo con ACI Prensa, Laje señaló que “en el momento en que vos determinás jurídicamente que la identidad se basa en una autoconstrucción, en una autopercepción de género, entonces la identidad depende única y exclusivamente de un subjetivismo extremado que te genera estos vacíos jurídicos”.

“¿Qué va a pasar el día de mañana cuando un hombre mate a una mujer y se le acuse de feminicidio, pero ese hombre alega que en verdad se siente una mujer encerrada en el cuerpo de un nombre? ¿Seguiríamos calificándolo de feminicidio? ¿Seguiríamos hablando de violencia de género?”, cuestionó.

Advirtió además que de seguir la ruta de la ideología de género, “es esperable mucho más”.

“La gente se está dando cuenta del ridículo que es la ideología de género y los vacíos legales que genera y cómo sacarles tajada”, aseguró.

Laje es autor, junto al también argentino Nicolás Márquez, del “Libro Negro de la Nueva Izquierda”, que analiza y refuta los argumentos del feminismo y la ideología de género.