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El GGPJ ha decidido incoar unas diligencias informativas para investigar el presunto trabajo de pitonisa y “determinar la veracidad de los hechos”


Por un precio “económico”, 20 euros después de una subida de cinco aplicada en la tarifa inicial, en un piso de la avenida lucense de Ramón Ferreiro una persona experta en “arcanos mayores” ejerce de “tarotista y vidente” sin “límite de tiempo”, “fines de semana incluidos”. El Consejo General del Poder Judicial ha acordado abrir una investigación para aclarar si detrás de este anuncio en el que aparece una dama con sombrilla se esconde la magistrada del juzgado de Vigilancia Penitenciaria número 3 de Galicia y responsable de las decisiones sobre el régimen carcelario de los presos de Bonxe y Monterroso (Lugo) y Pereiro de Aguiar (Ourense).

Según ha informado el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, la denuncia partió de la Audiencia Provincial de Lugo y ahora está en manos del promotor de acción disciplinaria, en el CGPJ. Este ha decidido incoar unas diligencias informativas para investigar el presunto trabajo de pitonisa de la juez y “determinar la veracidad de los hechos”. Una vez abiertas las pesquisas sobre la juez, el CGPJ solicitará informes y después llamará a declarar a la afectada, todo esto antes de valorar si esta ocupación es incompatible con la carrera judicial (aunque el apartado de incompatibilidades de la LOPJ jamás ha contemplado la posibilidad de una juez vidente) y si impone alguna sanción o llega a apartarla de su puesto.

Supuestamente, la magistrada ha sido vista repartiendo octavillas de los servicios de “tarotista con gran experiencia” en diversos lugares de la ciudad de Lugo. Tal y como ha adelantado el diario El Progreso, que publica que ha asistido a una consulta en la que ella echaba las cartas en persona, la juez se ha defendido después asegurando que no es ella, sino su “asistente del hogar”, un hombre con el que comparte techo, quien se dedica a las ciencias ocultas y echa las cartas a clientes.

Aunque no constan expedientes sobre anteriores investigaciones a la juez en los últimos cuatro años, la magistrada  arrastra unas cuantas situaciones, para algunos polémica,s en su historial. Además de ser sancionada por fumar en la sala (en Bilbao), no asistir a una declaración por ir al gimnasio (en Madrid) y criticar públicamente la ley de violencia de género o cuestionar a las víctimas (en Santander), abogados de Santiago pusieron el grito en el cielo en 2012 cuando la magistrada se presentó en una vista con su gato.