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El triste descubrimiento del cadáver aparecido hace semanas en el hueco de un ascensor del Hospital Universitario de la Paz de Madrid, pone al descubierto la situación de desamparo de miles de varones.

Según las investigaciones el hombre suicidado estaba sumido en una profunda depresión tras su divorcio.


El pasado 10 de julio en el Hospital Universitario de la Paz de Madrid se descubrió un cuerpo en el foso de uno de los ascensores de ese centro médico. Desde entonces la policía ha estado realizando las indagaciones oportunas para poder descubrir la identidad del cadáver, sin embargo, dichas pesquisas no han dado su fruto hasta que hoy ha sido posible identificar a la víctima de lo que ya se ha confirmado como un suicidio.

Por las informaciones que han transcendido, la víctima, varón de 68 años, dejó en su casa una carta de suicidio en la que exponía que se sintió abandonado por su entorno tras su divorcio. Igualmente, no se puede pasar por alto que Antonio (así se llamaba esta víctima de suicidio) se suicidara el pasado 2 de julio, ya que precisamente un año antes (2 de julio de 2017) el fallecido fue denunciado y detenido acusado de malos tratos en el ámbito doméstico, sin que hasta la fecha haya trascendido más información al respecto.

Casos desgraciados como el conocido como “el cadáver del ascensor” ponen de manifiesto dos graves problemas sociales que parecen no preocupan a los poderes públicos, a saber:

  • El suicido es actualmente la primera causa de muerte no natural. En el año 2014 se registraron 3910 fallecimientos por suicidio. De estos el 75 % afectó a los varones, dado que en dicho año 2938 hombres decidieron quitarse la vida, frente a 972 mujeres.
  • La sociedad deja desprotegido a los varones tras los procesos de separación o divorcio. La actual Ley de Violencia de Genero, y la reiterada práctica judicial que concede en los juicios de separación o divorcio preferencia a los intereses de las mujeres frente a los hombres, es una de las principales causas por las que se crea en los varones sentimientos de frustración, desamparo y abandono, sin que los hombres separados o divorciados cuenten con ningún recurso público, ni social ni sanitario, que les apoye en tan difíciles momentos.

Desde la Asociación Europea de Abogados de Familia hemos denunciado de forma reiterada la situación de abandono en la que quedan los menores de edad y los varones tras los procesos de separación o divorcio, y en los procesos penales de violencia de género. Efectivamente, son numerosos los abogados que denuncian la situación de desamparo en la que encuentran miles de varones tras denuncias de violencia de género que quedan archivadas, o situaciones de desprotección en procesos de separación o divorcio en los que se desposee a los varones de sus hijos, su casa, y sus bienes.

Actualmente es frecuente que la justicia española actúe movida por el prejuicio, al considerar en todos los casos que la situación de desprotección es la protagonizada por la mujer, olvidando que en muchos casos son los menores los que quedan en situación de desprotección (al privarles del referente paterno) o los varones, al ser desposeídos de sus derechos con carácter previo a las celebraciones de los juicios de separación o divorcio.

El caso del “cadáver del ascensor” ha puesto al descubierto una situación de desamparo y desprotección que parece no preocupar a los poderes públicos; por ello desde la Asociación Europea de Abogados de Familia, solicitamos a los poderes públicos que con carácter urgente desarrollen las siguientes medidas:

  • Elaboración de un plan estatal de prevención del suicidio. Plan que se tendrá que abordar tras el estudio profundo y sereno de las causas de suicidio, siendo necesario el análisis de la mayor incidencia del suicidio entre los varones.
  • Creación de un Observatorio contra el Suicidio. Dicho Observatorio tendrá como misión principal analizar cada suicidio para establecer los principales parámetros que permitirán tomar decisiones preventivas, a saber: las circunstancias económicas de las víctimas, las circunstancias socioculturales de las mismas y las circunstancias familiares. Estas últimas circunstancias se antojan fundamentales, pues no hay datos estadísticos fiables que nos permitan conocer cuántos suicidios tiene como causa los tortuosos procesos de separación o divorcio.
  • El establecimiento de una línea de atención telefónico a los varones víctimas de los procesos de familia, en la que se pueden denuncia situaciones de abandono o desamparo social y/o institucional.
  • La creación del “Instituto del Varón” que de forma similar al “Instituto de la Mujer” tenga como funciones el promover y fomentar la igualdad de ambos sexos, facilitando las condiciones para la igualdad efectiva de los hombres en la vida familiar, e impulsar políticas para fomentar medidas que promuevan la igualdad real, abordando aquellos campos en los que se observa una mayor victimización de los varones, ya que actualmente el 95 % de los fallecimientos en accidente de trabajo afectan a los varones, un 75 % de las víctimas de suicidio son varones, y un 63 % de la víctimas de homicidio son varones. Igualmente, dicho Instituto tendrá la obligación de promocionar la presencia masculina en puestos de trabajo que actualmente están desempeñados por mujeres (especialmente en al ámbito sanitario y educativo).
  • Hacer campañas institucionales para superar la «puerta de cristal» que es esa barrera invisible que impide a los hombres, después de una separación o divorcio, dedicarse a la atención afectiva de sus hijos y de la vida doméstica con la misma intensidad con que lo hacían antes del proceso judicial, en el que normalmente se les deja como figura residual en la vida de sus hijos.