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El pasado 2 de Octubre Juana Rivas recogió en el Juzgado la notificación de su Sentencia condenatoria.


La condenada a cinco años Juana Rivas recogió en el propio juzgado la notificación de la Sentencia condenatoria, aunque ante los medios de comunicación decidió seguir representando su papel como víctima.

Cabe recordar que el Juzgado de lo Penal 1 de Granada la condenó a cinco años de cárcel por dos delitos de sustracción de menores al secuestrar a sus propios hijos para evitar el contacto con su padres.

Juana Rivas no sólo anuncio su voluntad de recurrir el Fallo judicial, tal y como el derecho reconoce, sino que ante los medios de comunicación decidió hacer abstracción de todo lo probado en la vista oral y siguió defendiendo su inocencia, vendiéndose como víctima no solo de su expareja, sino como víctima del sistema judicial.

A pesar de no haber quedado probado el supuesto maltrato de su pareja ella sigue afirmando que “no puede ser que después de este hombre me sigan haciendo daño a nivel legal“, olvidando que fue ella la que secuestró a los menores, impidiendo el legítimo contacto de sus hijos con su padre, e incumpliendo de forma reiterada y contumaz diversas resoluciones judiciales.

Como siempre, Juana Rivas se subió al carro del victimismo al referir que “mis hijos no pueden tener este aprendizaje de que a mamá la apalearon, que sigue ocurriendo lo mismo y cosas muy fuertes, y encima castiguen a mamá, eso no es justicia ni lo vamos a permitir”, olvidando que actualmente no existe sentencia sobre los supuestos maltratos, y olvidando que el Juzgado de lo Penal de Granada solo podía resolver sobre la sustracción de los menores.

Es necesario recordar que el asunto de Juana Rivas ha sufrido desde el primer momento una importante manipulación informativa con la que se pretendía acabar con la presunción de inocencia del padre, y con la que los grupos de presión feministas tratan de convencer a la sociedad que es imposible que una mujer sea culpable de ningún tipo de delito en el ámbito familiar, pues por lo visto las mujeres tienen que ser siempre las víctimas, sin importar los derechos de los padres, ni los derechos de los menores.