Comparte

En su columna Paloma Pedrero afirma que “a veces me pregunto si no será que muchos de los escépticos, de esos que mienten asegurando que hay tantas denuncias falsas, de aquellos que desprecian el problema e incluso culpan a las propias mujeres, no habrán cometido o deseado cometer ese delito.”

En un artículo titulado “No son monstruos” una articulista del diario LaRazon.es trata de justificar la culpabilidad de todos los varones.

El artículo, en el que la Señora Pedrero mezcla dos temas tan diferentes como la pedofilia y la violencia de género, es un despropósito desde la cruz a la raya. Despropósito en su título, pues los pedófilos si son monstruos, como en su desarrollo, pues el artículo carece de toda verdad, y está plagado de todo tipo de mentiras.

La autora trata de convencernos que en los delitos sexuales a menores sucede lo mismo que en los casos de violencia de género: que siempre se duda de las víctimas.

Pues no señora, en los delitos sexuales a menores el principal problema es la falta de voluntad de la opinión público por denunciarlos, pues en su mayoría son cometidos en relaciones homosexuales, y en muchos casos hay entre los agresores gente poderosa, por eso señora Pedrero se guarda tanto silencio en los casos de abuso a menores.

No contenta con no darse cuenta de la realidad, trata de responsabilizar a todos los juristas que afirmamos rotundamente la existencia de denuncias falsas (por eso mismo en todos los códigos penales civilizados está condenado el perjurio y el falso testimonio) de la existencia de violencia de género. Así afirma en su artículo que “a veces me pregunto si no será que muchos de los escépticos, de esos que mienten asegurando que hay tantas denuncias falsas, de aquellos que desprecian el problema e incluso culpan a las propias mujeres, no habrán cometido o deseado cometer ese delito”

En su artículo la citada señora también se pregunta que ” teniendo en cuenta que ambos atentados se comenten casi en el 90% por varones, si no será que esa necesidad de poder que nuestra cultura les inculca penosamente, les hace silentes y cómplices de sus congéneres”es decir que la citada señora Pedrero considera que la culpa la tenemos los varones que somos formados en una cultura de violencia.

Es necesario recordar a esta señora, que la mayoría de nosotros (y nosotras, aquí si se hace necesario utilizar un lenguaje inclusivo) fuimos educados por mujeres, primero por nuestras madres, y después por nuestra profesoras, pues en el mundo educativo la presencia de las mujeres siempre ha sido mayoritaria, y no consideramos que ni unas ni otras nos educaran en un clima de violencia. Es más, si fuera cierto que nuestra educación se fundamenta en la violencia, la responsabilidad habría que buscarla en las mujeres (educadoras) y no en los hombres (maleducados).

Igualmente se hace necesario recordar que el movimiento feminista no nos puede enseñar mucho sobre el respeto a la vida, pues en España cada año mueren más de 100.000 niños, y todos ellos a manos de sus madres, y todos ellos como consecuencia de lo que algunos pretenden decir que es un derecho: el aborto.

 

Pues nada señora Pedrero, pedimos perdón de antemano pues seguimos pensando que existen las denuncias falsas, seguimos pensando que quien abusa de un menor es un monstruo, y seguimos pensando que toda vida merece protección (también la de los niños vivos, pero no nacidos, muertos con el consentimiento de una sociedad que guarda silencia ante el mayor de los crímenes).