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Una mujer gijonesa ha sido condenada a pagar 1.000 euros tras denunciar seis veces a su marido por maltrato.


1.000 euros, esa es la escasa cantidad que una mujer de Gijón tendrá que pagar por denunciar en falso en repetidas ocasiones a su marido.

La mujer cansada de los archivos de sus denuncias por parte de los juzgados decidió acudir a los medios de comunicación para denunciar los supuestos maltratados a los que este la sometida, y naturalmente los medios de comunicación, haciendo caso omiso al principio de presunción de inocencia dieron pábulo a una mujer más que se aprovecha de la injusta Ley de Violencia de Género para vengarse injustamente de su ex pareja.

Este caso demuestra cómo se manipulan las estadísticas.

La mujer había denunciado hasta en seis ocasiones a su marido, siendo archivadas las seis denuncias; es decir que esos seis procedimientos pasaron a formar parte de las denuncias por violencia de género archivadas, sin que ninguno de los seis procedimientos entrara a formar parte del grupo de denuncias falsas.

Manipulaciones como la presente han sido denunciadas, tanto por la Asociación Europea de Abogados de Familia, como por cientos de asociaciones de afectados por la Ley de Violencia de Género, que han podido constatar como en los últimos años se manipula la información para justificar las generosas subvenciones que se reparte entre las asociaciones feministas, dependientes en muchos casos de los partidos políticos.

Estos son los hechos.

La mujer, de 42 años, anunció en varios medios de comunicación que su expareja la seguía a todas partes y siempre la miraba de manera desafiante. También llegó a asegurar que en su persiana habían aparecido huevos, colillas y botellas rotas. Sin embargo, el caso fue archivado en enero de 2017.

No contenta con el archivo de dichas actuaciones la mujer le volvió a denunciar porque en su buzón apareció una foto en la que salía él vestido con un traje de kárate. Otra vez fue desestimada.

En otra nueva ocasión la mujer aseguraba tener una grabación telefónica en la que el hombre le amenazaba con la voz distorsionada. “Te voy a matar por pedirme el divorcio, tía peste”, decía, presuntamente, la grabación. La Justicia tampoco le hizo caso y la denuncia fue nuevamente archivada.

Y vuelta a la carga. Según una nueva denuncia en abril de 2017 el hombre la volvió a amenazar a través de una nota manuscrita que apareció en su buzón. Ella aseguraba que la letra correspondía con la de su marido. Se llegó a realizar una prueba pericial caligráfica para comprobar si lo que denunciaba la mujer era verdad. El caso fue archivado de nuevo.

Como se puede comprobar en ningún caso se abrió investigación por denuncia falsa, circunstancia que hubiera posibilitado la condena de la mujer antes de destrozar la vida de su ex pareja, ya que el varón se ha visto obligado durante años a presentarse en los juzgados, a pagarse abogados, y a ser motejado como violento, y maltratador de mujeres.

La sentencia es clara

En la sentencia se dice que el testimonio de Natalia “aparece teñido de un componente de incredibilidad subjetiva que el simple desarrollo del plenario deja traslucir”, según indica la sentencia, y que “presenta además multitud de incoherencias inexplicables e inexplicadas. También apunta a un “móvil vengativo”.