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Cada día más personas son conscientes del aberrante contenido de la ideología de género, y para proteger a la diabólica doctrina la ONU está dispuesta a impedir su denuncia.


Cada día se suman nuevas asociaciones, nuevos partidos políticos, y nuevos ciudadanos de a pie a la lucha contra la demoniaca ideología de género, una actualización del marxismo cultural que quiere destruir la libertad, derrumbar las tradiciones de los pueblos, y aislar a los individuos para facilitar su control social.

Este auge del uso del concepto de la «ideología de género» ha despertado las críticas de Michel Forst, relator especial de las Naciones Unidas sobre la situación de los defensores de derechos humanos, quien se ha mostrado partidario de censurar el uso del concepto “ideología de género”.

Forst muestra su «profunda preocupación» por el avance de este tipo de argumentos y su impacto en la labor las mujeres que defienden los derechos de otras mujeres, así como de los activistas LGTBI. «En el clima político actual, en el que hay una reacción contra los derechos humanos, las defensoras son a menudo las primeras a las que se ataca». Evidentemente el relator especial de las Naciones Unidos no denuncia la falta de libertad de millones de varones heterosexuales en el mundo. Para la ONU los únicos colectivo dignos de protección son las mujeres no madres, y los activistas LGTBI, pues según esta desprestigiada organización internacional, los varones heterosexuales viven en un mundo opulento, disfrutando de toda clase de privilegios.

El relator denuncia que los líderes políticos y religiosos que avivan este tipo de discurso, no han entendido nada, pues «describen la ‘ideología’ como una amenaza para los valores religiosos, la familia y la moral de la sociedad», y sin embargo lo cierto, es que lo líderes políticos y religiosos que han mostrado su rechaza a la ideología de género, son los únicos que si se han dado cuenta del poder destructivo de una ideología que busca dejar indefenso al individuo frente al totalitarismo de ideólogos liberticidas.

El relator de la ONU recuerda, igualmente, que las defensoras de los derechos humanos, con las que se ha reunido en distintas partes del mundo para elaborar su informe, «señalan que se enfrentan a una represión, violencia e impunidad crecientes», a pesar de los compromisos de los Estados en esta materia, sin embargo, resulta curioso que el relatar no haga mención alguna a los numerosos problemas que están teniendo los defensores del derecho a la vida, que son perseguidos, encarcelados, censurados, y que no son defendidos por la ONU. Parece que para la ONU el derecho a la vida no merece ser defendido, pues evidentemente para la ideología de género están primero unos derechos lgtbi que nadie ha sabido explicar.