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El Defensor del Pueblo sigue al juego a la ideología de género, y se olvida que en la mayoría de los casos los menores son maltratados por sus madres y sus nuevas parejas, y en menor medida por sus padres biológicos.


El Defensor del Pueblo ha defendido que es «imprescindible» abordar una modicación normativa «que propicie la suspensión temporal de la patria potestad» para los padres acusados de violencia de género con medidas cautelares en el ámbito penal u orden de protección, volviendo a insistir en que «un maltratador nunca puede ser un buen padre».

En el Informe Anual 2018, presentado este martes, la institución sostiene que «es urgente mejorar la seguridad de los menores» también cuando los juzgados y tribunales acuerden régimen de visitas entre el presunto agresor y sus hijos. Para proteger a los menores, ha pedido que cuando se dicte una orden de alejamiento a un hombre, respecto de una mujer, se suspenda también el régimen de visitas de los hijos e hijas.

Resultan curiosas dos cosas:

1º Que no se pida esa medida en los casos en los que la agresora es la madre, y el agredido es el padre.

2º Que nada se diga de las denuncias falsas, y no se aporten los datos oficiales que demuestran que en la mayoría de los casos las maltratadoras de los menores son las mujeres, o sus nuevas parejas, y siendo excepcional los casos en los que los padres biológicos maltratan a sus hijos.

Según ha argumentado el Defensor del Pueblo, «siempre ha de tenerse en cuenta el interés superior del menor» por eso «debe garantizarse el derecho del niño o niña víctima de violencia de género a ser escuchado de forma activa en las decisiones que les afecten en todos los ámbitos, especialmente, en el judicial».   Parece que para el Defensor del Pueblo no es interés del menor estar con su padre, y poder gozar de un padre y una madre como manda la naturaleza.

El Defensor del Pueblo en funciones, Francisco Fernández Marugán, ha expresado su apoyo a las víctimas de este tipo de violencia y a sus hijos, aunque no ha expresado su apoyo a los hombres maltratados, ni a los niños huérfanos de padre.