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Una mujer mata a sus dos hijas en Gerona y se suicida lanzándose contra un camión.


La Ley de Violencia de Género no es la solución para evitar la violencia intrafamiliar, más bien es el problema, tal y como demuestra el reciente crimen en el que una mujer de 39 años asesinó a sus dos hijas menores (de cinco y seis años) y posteriormente se suicidó.

En esta ocasión los hechos sucedieron en un pequeño pueblo de la España rural, en Salitja (Gerona), en el que hoy los vecinos se tienen que acostumbrar a mi vivir sin dos de sus vecinas más pequeñas, que perdieron la vida ante la brutalidad de su madre.

Los Mossos d’Esquadra lo tienen claro, aunque los medios ya han dada la noticia refiriendo que presuntamente la mujer mató a dos niñas inocentes, de hechos el parricidio es la única hipótesis que maneja la División de Investigación Criminal (DIC) de la Policía catalana.

Los investigadores a las pocas horas descubrieron una azada que podría ser el arma con el que la mujer acabó con la vida de sus dos hijas, por lo que preferimos no imaginarnos la brutalidad con la asesina acabó con la vida de las dos menores.

Tras asesinar a sus dos hijas, la mujer optó por el suicidio, arrojándose contra un camión en un puente de la autopista AP-7 a su paso por Salt, cerca de Vilobí, por lo que el conductor, al igual que el padre de las menores, ya ha sido marcado para toda su vida.

Es evidente, que la Ley de Violencia de Género, no tiene respuesta para situaciones como la presente, en la que una madre mata a sus dos hijas y deja marcados para el resto de sus vidas a dos hombres, un padre desconsolado, y un conductor que llevará para el resto de su vida la responsabilidad de no haber evitado un atropello que a la postre fue mortal.

El padre de las víctimas fue quien se encontró con los cuerpos de sus dos hijas y tuvo que recibir atención psicológica por parte de los servicios sanitarios del Sistema de Emergencias Médicas (SEM).

Actualmente los hechos están siendo investigados por el juzgado de instrucción numero 2 de Santa Coloma de Farners (Gerona), que evidentemente no podrá aplicar las Ley de Violencia de Género, dado que la agresora era mujer.

La sociedad española lleva años solicitando la derogación de la Ley de Violencia de Género, por ser una ley dogmática en la que el varón es presumido culpable, y en la que se considera que la mujer es siempre víctima de la violencia familiar, sin embargo los datos demuestran que las madres biológicas son las que mayoritariamente matan a sus hijos, dado que los padres biológicos en muy pocas ocasiones perpetran tan horribles crímenes. Sin embargo los políticos, la prensa, los movimientos feministas, y el mundo progre oculta sistemáticamente los crímenes feministas. 

A esa situación, ya de por si lamentable, hemos de añadir la existencia de una norma que convierte el aborto en un derecho, es decir, en nuestro país la mujer parece ser propietaria de la vida de sus hijos, y como si estuviésemos en la Roma clásica son las madres las que tienen el derecho de vida o muerte sobre sus hijos, y son las mujeres las que pueden acabar con la vida de un varón inocente haciendo uso de denuncias falsas, o acusando sin prueba alguna a los hombres de violencia, o de abuso.

Mientras no reconozcamos que el feminismo también mata, hechos como el de Gerona se seguirán repitiendo, mientras todo el mundo calla por miedo a que se descubra el engaño.